CONTRATA EL SERVICIO
+52 (55) 5420-1119
+52 (55) 5420-1154
+52 (55) 5420-1188
atencioncliente@notimex.com.mx
ventasnacionales@notimex.com.mx
informacionclientes@notimex.com.mx

CONTRATA EL SERVICIO
+52 (55) 5420-1119
+52 (55) 5420-1154
+52 (55) 5420-1188
atencioncliente@notimex.com.mx
ventasnacionales@notimex.com.mx
informacionclientes@notimex.com.mx

NTX E-BOOK

Descarga nuestro libro digital: Periodismo del siglo XXI. Tu opinión nos interesa.

NTX E-BOOK

Descarga nuestro libro digital: Las Agencias de
Noticias en la Era Digital. Tu opinión nos interesa.

Un templo budista que salva drogadictos en Tailandia
A 150 kilómetros de Bangkok, en la provincia de Saraburi, no muy lejos de la concurrida Phahonyothin Road, escondido en las montañas, se encuentra el templo budista de Wat Tham Krabok. Desde su fundación, hace 60 años, cuando Tailandia estaba en pleno apogeo de consumidores de opiáceos, este santuario actúa como un centro de rehabilitación para drogodependientes. La terapia a la que los monjes someten a los pacientes incluye tratamientos poco ortodoxos, sobre todo “la ceremonia del vómito”. Hay que arrodillarse sobre la rejilla de un desagüe, con un balde lleno de agua y con una taza que contiene una mezcla que hace que expulses todo lo que tienes en el cuerpo. Eee está en su cuarto día de tratamiento y aún no se ha acostumbrado a eso. En los primeros cinco días de rehabilitación en Wat Tham Krabok, a las tres de la tarde, los pacientes tienen que participar en la llamada "ceremonia del vómito": vomitar hasta expulsar todas las sustancias nocivas después de ingerir una mezcla hecha por los monjes con hierbas amargas autóctonas. Si la bebida no es suficiente para inducir el vómito, el paciente bebe agua hasta explotar. Con 24 años y consumidor de metanfetaminas, Eee es uno de los nuevos en Wat Tham Krabok. 25 Fotos.
A 150 kilómetros de Bangkok, en la provincia de Saraburi, no muy lejos de la concurrida Phahonyothin Road, escondido en las montañas, se encuentra el templo budista de Wat Tham Krabok.
El primer día, el recién llegado tiene que participar en la ceremonia del sajja. En presencia de un monje anciano, los pacientes juran solemnemente que renuncian a todo tipo de sustancias estupefacientes.
Desde su fundación, hace 60 años, cuando Tailandia estaba en pleno apogeo de consumidores de opiáceos, este santuario actúa como un centro de rehabilitación.
La idea de convertir un templo budista en un lugar de desintoxicación se dio por el hecho de que en 1959 el mariscal Sarit Thanarat (primer ministro de Tailandia del 1957 al 1963 tras un golpe de estado que perpetró él mismo) había lanzado una agresiva campaña contra el cultivo del opio.
Los números de Wat Tham Krabok son realmente impresionantes. Desde su fundación, más de 110 mil drogadictos han sido atendidos.
Han habido muchos pacientes que después de haber seguido el tratamiento han decidido hacerse monjes, alrededor del 20 por ciento del total. El hecho de que muchos de los monjes sean ex pacientes crea cierta empatía con los recién llegados.
Las reglas que tienen que cumplir estrictamente los que deciden desintoxicarse en Wat Tham Krabok son varias.
La estadía es de al menos dos semanas, con la posibilidad de ingresos posteriores.
El alojamiento y la desintoxicación son gratuitos. Los pacientes solo tienen que pagar de su bolsillo la comida.
El despertador suena a las 04:30 y a las 20:00 se apagan las luces. Está prohibida la entrada al complejo del templo de drogas y alcohol, así como las visitas de familiares y amigos.
La terapia a la que los monjes someten a los pacientes incluye tratamientos poco ortodoxos, sobre todo “la ceremonia del vómito”.
Hay que arrodillarse sobre la rejilla de un desagüe, con un balde lleno de agua y con una taza que contiene una mezcla que hace que expulses todo lo que tienes en el cuerpo.
En los primeros cinco días de rehabilitación en Wat Tham Krabok, a las tres de la tarde, los pacientes tienen que participar en la llamada "ceremonia del vómito": vomitar hasta expulsar todas las sustancias nocivas después de ingerir una mezcla hecha por los monjes con hierbas amargas autóctonas.
Si la bebida no es suficiente para inducir el vómito, el paciente bebe agua hasta explotar.
Todos los pacientes tienen que llevar el uniforme que proporcionan los monjes, que consta de una camisa y pantalones de color burdeos.
El taller de artesanía uno de los monjes ancianos es otro de los buques insignia.
Se enseña a los pacientes a crear obras de arte con objetos reciclados.
También cuentan con la "ceremonia de la sauna". Vigilados por los monjes, los pacientes salen de la zona dormitorio y se acercan a la zona de la sauna, que está formada por dos salas que tienen una cortina de algodón negro como puerta.
Amontonados entre sí, los pacientes tienen que hacer tres sesiones de sauna de cinco minutos cada una, con un intervalo de dos minutos de descanso en los que se pueden refrescar con agua fresca.
La temperatura dentro de la habitación alcanza los 100 grados, y no son raros los casos de desmayo.
Es una actividad que les permite distraerse de la adicción, de las drogas, de sus problemas.
Para el tratamiento de la adicción a las drogas, Wat Tham Krabok encapsula una mezcla de espiritualidad y terapias físicas de mucho impacto.
El del vómito es el tratamiento más invasivo, pero la terapia de los monjes budistas no se limita a esto.
La terapia también incluye media hora al día de meditación guiada por un monje.
Miles de consumidores de opio y de heroína fueron ejecutados y los monjes se sintieron en el deber de ayudar a estas personas