AGENCIA DE NOTICIAS DEL ESTADO MEXICANO

COMUNICACIÓN GLOBAL

México, viernes 24  de febrero  de 2017
11:33 hrs.

En la pequeña ciudad de Hassan Sham, a unos 30 kilómetros al noreste de Mosul, son evidentes las cicatrices que dejan los intensos combates. Fue liberada hace unos meses por el ejército iraquí y los peshmerga (el ejército kurdo), pero a costa de su total destrucción. Se trata de un paisaje espectral en el que no es posible penetrar demasiado. En los controles que se encuentran antes de Hassan Sham, llegando desde Erbil, los militares aconsejan no dejar en ningún momento la carretera de asfalto: todavía hay demasiados minas que desactivar. Una vez se pasa el que había sido el núcleo habitado de Hassan Sham, se entra en un gran campo de refugiados, una pequeña ciudad que se expande hasta donde alcanza la mirada. El campo toma el nombre de la ciudad de Hassan Sham, se abrió el pasado mes de noviembre y alberga a unas 15 mil personas. Demasiadas. Y las personas que huyen de Mosul, después de llegar a los puntos de recogida que hay repartidos en los distritos orientales liberados, siguen llegando a bordo de autobuses escoltados por militares.