AGENCIA DE NOTICIAS DEL ESTADO MEXICANO

COMUNICACIÓN GLOBAL

México, viernes 23  de junio  de 2017
09:04 hrs.

Sobrevivir. Esta es la meta de millones de personas atrapadas en la guerra civil que desde 2013 está devastando a Sudán del Sur, el estado más joven del mundo.Los campos de acogida están saturados, la comida escasea y, por lo tanto, para sobrevivir los desplazados se ven obligados a instalarse donde pueden. Incluso en los cementerios, como han hecho 300 civiles de etnia mundari en la capital del país, Juba.En diciembre de 2013 Salva KiirMayardit -que fue elegido presidente en 2011, cuando el país se independizó de Sudán- culpó a su vicepresidente Riek Machar de un intento de golpe de Estado, cosa que le obligó a exiliarse.El primero es dinka, el grupo étnico más grande del país, mientras que el segundo es nuer, la principal minoría étnica. Fue entonces cuando comenzó una cruenta guerra civil entre los dos grupos militares leales a estos dos poderosos hombres.Desde el estallido del conflicto hasta la fecha más de un millón y medio de personas han tenido que escapar de la guerra, la violencia y el hambre y han solicitado asilo en Uganda, Kenia, Etiopía, Sudán y la República Centroafricana, todos países fronterizos.

Sobrevivir. Esta es la meta de millones de personas atrapadas en la guerra civil que desde 2013.
La guerra civil ha devastado desde 2013 a Sudán del Sur, el estado más joven del mundo.
Los campos de acogida están saturados, la comida escasea y, por lo tanto, para sobrevivir los desplazados se ven obligados a instalarse donde pueden.
Incluso para sobrevivir los desplazados se ven obligados a instalarse en los cementerios, como han hecho 300 civiles de etnia mundari en la capital del país, Juba.
En diciembre de 2013 Salva Kiir Mayardit -elegido presidente en 2011, cuando el país se independizó de Sudán- culpó a su vicepresidente Riek Machar de un intento de golpe de Estado.
Salva Kiir Mayardit es dinka, el grupo étnico más grande del país, mientras que Riek Machar es nuer, la principal minoría étnica.
La acusación de golpe de estado contra Riek Machar y la diferencia entre grupos étnicos con Salva Kiir Mayardit entre otras cosas, llevaron a estos dos grupos antagónicos, a una cruenta guerra civil entre los militares leales a estos dos poderosos hombres.
Desde el estallido del conflicto hasta la fecha más de un millón y medio de personas han tenido que escapar de la guerra, la violencia y el hambre.
Desde el estallido del conflicto a la fecha más de un millón y medio de personas han solicitado asilo en Uganda, Kenia, Etiopía, Sudán y la República Centroafricana, todos países fronterizos.
Otros dos millones de habitantes están bloqueados en Sudán del Sur y han encontrado refugio en zonas más seguras, como la ciudad de Juba.
El cementerio católico de Hai-Malakal se remonta a los años setenta.
El cementerio católico de Hai-Malakal, ubicado en el centro de Juba, a la orilla del río Nilo Blanco, en la última década ha sido prácticamente abandonado por las autoridades civiles y religiosas.
El cementerio de Hai-Malakal, se ha convertido en un vertedero, los residuos, el aire insalubre, las ratas, los insectos y la falta de servicios sanitarios no han hecho desistir a la comunidad de mundaris.
En Hai-Malakal hay más vivos que muertos.
En total son unas trescientas personas, todas de la etnia mundari provenientes de Terekeka.
Los mundari están a merced de los acontecimientos y terminan siempre en medio de los enfrentamientos entre los dinka y los nuer.
Los mundari son gente pacífica, agricultores y ganaderos.
Por esta razón decidieron irse y recorrer a pie los 80 kilómetros que los separan de Juba, donde al menos no hay guerra.
Hace tres años que viven en Hai-Malakal, no han encontrado nada mejor. Todos son cristianos católicos y están desolados por haber perturbado a los muertos, pero no tenían alternativa.
El estado y las principales organizaciones internacionales, no los consideran parte de la población con alto riesgo de sufrir violencia étnica, no los acogen en sus campamentos de desplazados