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COMUNICACIÓN GLOBAL

México, domingo, 23  de julio  de 2017
21:44 hrs.

Igual que en gran parte de África, en Sudán del Sur la discapacidad también se considera un tabú. Si un niño con discapacidad nace en un pueblo, es muy probable que lo abandonen en el bosque o, a lo sumo, que viva marginado por la comunidad. En los últimos años, a la par del ligero aumento de la tasa de alfabetización, la percepción de la discapacidad vira hacia una mayor tolerancia. Y esto se debe también a la gran labor del Centro Usratuna, ubicado en la capital, Juba. Se trata del único centro de rehabilitación para niños con discapacidad en todo el país. En Sudán del Sur, el Estado más joven del mundo, hay en curso desde 2013 una guerra civil que con el tiempo se tiñe cada vez más de conflicto étnico. Más de cinco millones de personas, casi la mitad de la población, corre el riesgo de morir de hambre. Entre los desplazados internos y los refugiados en países vecinos se ha superado la cuota de los 3,5 millones de personas; además, ha habido más de 100 mil muertos. En un contexto como este, en el que se ha desatado una hambruna feroz, es fácil imaginar que las personas con discapacidad no entran ni remotamente en el radar del gobierno.

En Juba se encuentra el único centro de rehabilitación para niños con discapacidad en todo el país.
Esto se debe también a la gran labor del Centro Usratuna, ubicado en la capital, Juba.
Si un niño con discapacidad nace en un pueblo, es muy probable que lo abandonen en el bosque o, a lo sumo, que viva marginado por la comunidad.
En los últimos años, a la par del ligero aumento de la tasa de alfabetización, la percepción de la discapacidad vira hacia una mayor tolerancia.
Más de cinco millones de personas, casi la mitad de la población, corre el riesgo de morir de hambre.
En Sudán del Sur, el Estado más joven del mundo, hay en curso desde 2013 una guerra civil que con el tiempo se tiñe cada vez más de conflicto étnico.
Entre los desplazados internos y los refugiados en países vecinos se ha superado la cuota de los 3,5 millones de personas.
En un contexto como este, en el que se ha desatado una hambruna feroz, es fácil imaginar que las personas con discapacidad no entran ni remotamente en el radar del gobierno.
En este país destrozado de África centro-oriental, quienes se ocupan de las responsabilidades del gobierno en el campo del asistencialismo son las iglesias y las organizaciones no gubernamentales.
La ONG italiana OVCI (Organización Voluntaria para la Cooperación Internacional), cercana a la iglesia Católica, está presente en Sudán del Sur desde 1983.
Es gracias a OVCI que en Juba existe y funciona con regularidad desde hace décadas el único centro de rehabilitación para niños con discapacidad a nivel nacional.
Desde la apertura del centro Usratuna, en 1984, se han beneficiado de sus servicios más de 500 mil personas.
Es el único centro polivalente de rehabilitación para la edad evolutiva, niños y adolescentes, en todo Sudán del Sur.
Se trabaja en una etapa que va de los cero hasta los 18 años.
Se trabaja principalmente parálisis cerebral, con afectación en el cuerpo entero o solo una parte.
Se registran muchos casos, causados por la malaria cerebral, que está aún muy extendida.
Hay muchos casos de parálisis obstétrica, sordera, retraso motor, retraso mental, hidrocefalia y espina bífida.
Durante el día muchos de estos niños están en las escuelas, mientras que a los que requieren cirugía son enviados a Uganda a clínicas especializadas.
La actitud de las madres antes era mantenerse alejadas de sus hijos con discapacidad, actualmente están mucho más presentes y atentas.