Fotorreportaje
Uno + uno = tres

La ciudad de México es un escenario de múltiples relatos, historias que, a veces nadie, se atreve a contar, pero tan tangibles como la historia de Enrique y Alberto, dos personas que han compartido su vida por más de cinco años y ahora su relación está a punto de terminar; no es porque falte amor, todo lo contrario, comparten un vínculo inquebrantable a través de pelucas, maquillajes, ropas, zapatos y por supuesto, amor.



Fotografías y Texto: Olivia Aviña



Kike tiene planeado alcanzar a su familia que vive en Chicago y ahí comenzar una nueva como Málu Carter, personaje drag que ha ido ajustando a su identidad en los últimos tres meses, y ya de paso, su relación.




Kike no recuerda cuándo fue la última vez que se le ocurrió dar un giro de esa manera desde hacía mucho tiempo –sino es que nunca–; fue quizás el valor de irse, comenzar todo de nuevo, tener la fuerza dentro de sí mismo para autonombrarse ante la vida y encontrar –en los nombres de María de Lourdes– el sobrenombre perfecto, una mezcla que, afirma Kike, es tradicional y, a la vez, está lleno de fuerza.




—Lo de Carter vino por una de estas amigas que me incitó, Susan Carter; además, Carter, es el apellido de Be –Beyoncé, refiere Kike.




Como muchos en su caso, Kike ha sido víctima de discriminación dentro de la Comunidad del Drag Queer en México, pero a él no le importa qué tan excluido se sienta, siempre y cuando cuente con el apoyo de Alberto, su pareja de la cual ahora debe separarse.




—Beto ha estado para mí en los momentos en que más vulnerable me he sentido, siempre ha sido mi aliento –expresa Kike con cierta frustración al pensar en que, ahora, debe alejarse de quien apoya a Malú como proyecto y también como pareja–. Amar sentimentalmente a alguien es una de las mejores y más difíciles decisiones que uno puede tomar, te lleva a lugares inimaginables. Esa persona que escoges como pareja se vuelve tu pilar, tu cómplice y, a veces, hasta tu peor enemigo.




Pero ellos, ante el temido fin por el que atraviesan muchos, han encontrado, a su modo, la respuesta a su relación.




«Poliamor», concepto incierto que causa certeza a muchos que optan, ya sea por distancia o por simple antojo, mantenerse sexualmente activos con varias personas o creando distintas parejas sin que ello distorsione, de manera afectiva, los lazos que tienen con otras personas.




Kike y Beto muchas veces van por su propia cuenta o bien, involucran a terceros y, por ahora, han decidido incluir a Malú.