Fotorreportaje
“Contra toda autoridad,
excepto la de mi mamá”

Cristales rotos, comercios dañados, mercancía robada, golpes, jaloneos, el sonido del choque entre los escudos de los uniformados, la ropa negra y la bandera con la letra “A” de anarche, anarquía, derivada del griego «ἀναρχία» («anarkhia): “an”, que significa «no» o «sin», y de la raíz arkhê en griego, «origen», «principio», «poder» o «mandato». Es decir, sin jerarquía, autoridad ni gobierno.



Fotografía y texto: Quetzalli Blanco




Sería Aleksandrovich Mijaíl Bakunin el primero en determinar al anarquismo como movimiento político y popular antisistema, con dicha filosofía, aboga por la supresión de aquel principio rector que consideran nefasto: el Estado.




En la actualidad, las subversiones del anarquismo clásico van desde el anarquismo troskista, magonista, el anarcofeminismo, el anarcopunk hasta pasar a los nuevos anarquismos como la autogestión y el colectivismo (lo que Bakunin buscaba en realidad) llegando a una quizá confundible situación: el bloque negro, los grupos de choque, reventadores y provocadores.




El anarquismo a través de los años ha sido resumido en pocas palabras: es la organización social autogestiva resultado del caos producto de un Estado desigual, capitalista, jerárquico y fallido cuya fuerza es obtenida por medio de la autoridad y el poder que, en suma, la población le permite. Es decir, la anarquía va más allá de grupos negros reventando cristales al final de las marchas.




El anarquismo clásico fue alterado desde 1991 con dos sencillas palabras “Bloque Negro” para determinar grupos violentos de la Guerra del Golfo y que data de un término aún más antiguo: A.C.A.B. “All cops are bastards” o “todos los policías son bastardos”, utilizado por primera vez en cárceles británicas a principios de siglo XX.




En ocasiones se han visto a grupos llamados “anarquistas” causar destrozos, violentar a manifestantes, atacar a policías, destruir monumentos e incluso atacar a personas.




David, anarcopunk, cuenta a Notimex que no está de acuerdo con ese actuar.
“Yo me considero anarquista, pero ser “anarco” no es sinónimo ni de ser violento, ni de ser porro, ni de ser encapuchado. A ellos (los jóvenes que han causado destrozos en marchas) los financia el PRI o el PAN y hasta el PRD, la ahora oposición que busca desprestigiar como siempre la organización social y el orden inherente al bienestar del ser humano.




“Cuando eres anarquista todo cambia, primero comienzas a leer un chingo, te chutas a los primeros, Bakunin, Lenin, Marx, luego te das cuenta que ellos hablan de Lacan, Schopenhauer, Kant, Smith, a su vez, ellos hablan de los inicios del capitalismo, del neoliberalismo, regresas y lees a los (hermanos Flores) Magón”, señala.




Para concluir, recuerda una cita de Bakunin: “La libertad, la moralidad y la dignidad humana del individuo consisten precisamente en que haga el bien no porque esté forzado a hacerlo, sino porque libremente lo conciba, lo quiera y lo ame”.