CONTRATA EL SERVICIO
+52 (55) 5420-1119
+52 (55) 5420-1154
+52 (55) 5420-1188
atencioncliente@notimex.com.mx
ventasnacionales@notimex.com.mx
informacionclientes@notimex.com.mx

CONTRATA EL SERVICIO
+52 (55) 5420-1119
+52 (55) 5420-1154
+52 (55) 5420-1188
atencioncliente@notimex.com.mx
ventasnacionales@notimex.com.mx
informacionclientes@notimex.com.mx

NTX E-BOOK

Descarga nuestro libro digital: Periodismo del siglo XXI. Tu opinión nos interesa.

NTX E-BOOK

Descarga nuestro libro digital: Las Agencias de
Noticias en la Era Digital. Tu opinión nos interesa.

2020-03-25   13:41:14   INTERNACIONAL
Estados Unidos, la lucha de la nación más poderosa contra un virus

Por Alejandro Montesinos Castillo

México (Notimex).- Era 21 de enero. La atención de los Estados Unidos estaba puesta en el inicio del juicio político contra el presidente Donald Trump, por abuso de poder y obstrucción al Congreso. En las calles, los ciudadanos estadounidenses celebraban el Día Nacional del Abrazo. El mundo del espectáculo se asombraba al conocer la revelación de Ozzy Osbourne, quien informó que padecía Parkinson.

Entre las noticias de ese día, en algunas páginas de rotativos se informaba que se había detectado a la primera persona con el –mal llamado- “Virus de Wuhan”. The New York Times detalló que fue al norte de Seattle, la ciudad más grande del estado de Washington, donde un joven que había regresado de China dio positivo para la nueva cepa de coronavirus.

Hasta ese momento, el mundo sabía que el virus había provocado la muerte de al menos seis personas y enfermedades en cientos de pacientes de China; sin embargo, nadie se imaginaba lo que vendría después. De acuerdo con autoridades sanitarias del país asiático, los primeros casos de aquel virus se registraron el 8 de diciembre de 2019.

Los primeros casos de COVID-19 en EUA

Como a muchas otras naciones, la nueva de cepa de coronavirus tomó por sorpresa a los estadounidenses. Durante los primeros 15 días, posteriores al primer caso confirmado, el país registró de manera oficial 12 casos, según datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), los que destacaron que eran personas que habían viajado fuera del país.

Sería hasta el 10 de marzo, 49 días después del primer caso, que el país dejaría de contar los contagios de la nueva cepa en cientos y empezaría a contarlos por miles, sumando para entonces un total de mil 18 casos. Nueve días después, para el 19 de marzo, la nación considerada como “la más poderosa del mundo” iniciaría a contar en decenas de miles a los pacientes de COVID-19, teniendo hasta ese momento 12 mil 409.

De esta forma, en un lapso de tan solo nueve días, el país de las barras y las estrellas tuvo un incremento porcentual de mil 118 por ciento en el número de casos.

La primera víctima mortal y los contagios comunitarios: el enemigo invisible

El 29 de febrero, los dichos del presidente Donald Trump -en donde comparaba al COVID-19 con una “simple gripe”- se derrumbaron cuando se confirmó el primer fallecimiento por causas relacionadas a este nuevo virus, en la ciudad de Seattle; el lugar que lo vio llegar sería también testigo de su primera víctima.

Aunque desde el 2 de febrero esta nación impuso restricciones que evitaban la entrada al país a extranjeros que habían estado en China durante los últimos 14 días, las medidas se endurecieron tras la primera muerte. Las restricciones de viaje y de entrada al país ya no solo eran para China, se sumaron Irán, Corea del Sur e Italia.

Sin embargo, para el 1 de marzo, la cancelación de vuelos y las restricciones de ingreso al país ya no eran suficientes. El virus estaba en casa, ya no era una importación y con el paso de los días el enemigo se hacía invisible e imposible de rastrear por su origen.

Pese a que para inicios de marzo los especialistas apuntaron que el país había entrado en una fase de contagios comunitarios, la cual empezó en la Costa Oeste, el presidente Trump anunció que desde el viernes 13 de marzo quedaban prohibidos los vuelos provenientes de 26 países de Europa, a los que días después se sumarían Reino Unido e Irlanda.

La ciudad que nunca duerme, bajo la pesadilla del COVID-19

Al inicio de la epidemia, al gobierno de Trump se le criticó por la falta de pruebas para detectar la presencia de este nuevo virus en el cuerpo; sin embargo, hoy el panorama es diferente.

El viernes 13 de febrero, el presidente de los Estados Unidos decretó “estado de emergencia nacional”, con lo cual se liberaban 50 mil millones de dólares de recursos federales para combatir al COVID-19, así como “todo el poder del gobierno federal”.

De manera inédita el gobierno estadounidense invertiría en pruebas gratuitas para la detección de este nuevo virus y además destinaría recursos públicos para la atención médica de todos los habitantes de su territorio, incluidos los migrantes indocumentados, a quienes invitó el 23 de marzo a realizarse las pruebas para COVID-19 sin temor a ser deportados.

Sin embargo, el virus ha demostrado durante estos meses que no conoce de políticas públicas, de acciones inéditas o de buenas voluntades, su avance no se ha detenido ni un instante y ha sido capaz de sumir en una profunda pesadilla a la ciudad que se jactaba de no dormir.

Hasta el martes 24 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que Nueva York registraba 25 mil 665 casos de COVID-19, lo que representa el 47.65 por ciento de los casos totales del país, pero no solo eso, la Gran Manzana también concentra el 29.94 por ciento del total de defunciones por esta nueva cepa, sumando un total de 218 fallecimientos.

Pese al avance del brote en el estado, el gobernador Andrew Cuomo decretó una cuarentena general hasta el 22 de marzo, luego de que el estado fuera considerado el foco de la epidemia. El 24 de marzo, Cuomo hizo un llamado al gobierno de Trump para que enviara camas y respiradores, pues “la curva no da señales de mejoría, de hecho, está aumentado más rápido y de forma más peligrosa de lo previsto”.

“Una gripa” que ha matado a 728 estadounidenses

Durante el inicio de la epidemia, Donald Trump buscó calmar a los ciudadanos comparando al COVID-19 con “una gripa”, aseguró en más de una ocasión que el país era la nación “mejor preparada para enfrentar una pandemia”.

Sin embargo, hoy los datos muestran que la “nación más poderosa del mundo” es el tercer país con más casos confirmados de COVID-19, sumando 53 mil 852 y un total de 728 fallecimientos.

Desde mediados de febrero a la fecha, las acciones de Estados Unidos cayeron más de 30 por ciento. Más de 70 millones de estadounidenses tienen la orden de no salir de casa. En todo el país cada vez más laboratorios públicos y privados realizan las pruebas confirmatorias y los números relacionados con la pandemia no se detienen.

El 24 de marzo, en otra acción inédita, el gobierno de Trump y el Congreso estadounidense acordaron la creación de “un paquete de estímulo fiscal por dos mil millones de dólares” para hacer frente a los estragos económicos que está dejando la nueva cepa de coronavirus.

Una lucha que no parece tener fin

El 24 de marzo, Margaret Harris, vocera de la OMS, advirtió que si Estados Unidos continúa con la tendencia de crecimiento en el número de casos podría convertirse muy pronto en el epicentro de la pandemia, como lo es ahora Italia y en su momento lo fue Wuhan.

Sin embargo, Trump ha asegurado que la economía de su país reanudaría su cauce a partir del 12 de abril, pues aseguró que de no hacerlo “miles podrían suicidarse”.

El mandatario confía que el paquete de dos mil millones que aprobó, de manera conjunta con el Congreso, permitirá que Estados Unidos vuelva a marchar igual que aquel 21 de enero, cuando la gente celebró el Día Internacional del Abrazo sin imaginar que, dos meses después, ese acto podría ser letal.

Más notas sobre el tema:

-Fin-

NTX/I/AMC/JGM

954 7