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2020-03-26   13:31:25   CULTURA
Guillermo Arriaga y el arte de escribir desde la intuición

*El escritor habla sobre su nueva novela: “Salvar el fuego”

Por Cristóbal Torres

México, 26 de marzo (Notimex).— Salvar el fuego es la nueva novela de Guillermo Arriaga, obra que recién recibió el Premio Alfaguara de Novela 2020, reconocimiento “que la verdad es un honor recibir; no puedo cejar en mi esfuerzo por que llegue a la mayor cantidad de lectores posibles”, afirmó el escritor capitalino.
      Actualmente el escritor se encuentra en el proceso de una nueva historia, pero optó por dedicarse a la promoción de una novela que llevaba más de 20 años dando vueltas en su cabeza, ya que su idea es que toda historia que merezca ser contada exige su propio tiempo para madurar. “Ésta tiene en mi cabeza desde hace veintitantos años y no había madurado suficiente dentro de mí para contarla”.
      No obstante, continuó, una vez que arrancó con su escritura ya no pudo parar; tantos años escribiendo le han permitido darse cuenta cuando una novela no va para ningún lado, “pero esta novela sí arrancó y creo que el inconsciente fue resolviendo lo que la misma historia pedía”.
      El también autor de El búfalo de la noche dijo que su trabajo siempre ha sido más intuitivo, confiando en los impulsos que el mismo momento le sugieren; nunca conoce la dirección que pueden llevar sus historias, todo parte “de una ligera noción que me sirve más o menos para tener un panorama muy vago”.
      Cuando comenzó a trabajar en Salvar el fuego, Arriaga no sabía cómo iba terminar la historia. Recuerda haber escrito una escena en la segunda página donde la protagonista, Marina, recibía un balazo en el pecho, “era algo que ni siquiera sabía si iba a suceder o no; pero lo escribí”.
      Tampoco sabía por qué recibió el balazo ni quién se lo dio, “no sabía hacia dónde iba la novela; solamente escribí esa escena para ver qué sucedía ese día y todo lo demás lo fui descubriendo poco a poco”, subrayó.
      A pesar de ser un escritor que carece de métodos, sí es muy consciente de cuáles no utiliza; negó categóricamente que trabaje para salirse de la linealidad en sus historias, “creo que no todas las historias pueden ser contadas de manera lineal”, aunque algunas así lo exigen, como su obra Escuadrón guillotina, “pero no todas van en esa dirección; creo que las historias empujan por una estructura distinta y es mi labor como escritor dar con la más adecuada para que pueda ser contada”.

Adentrarse en un bosque sin dirección alguna

En medio de ese proceso intuitivo y orgánico también se desarrollan sus personajes. En su nueva novela no sabía mucho de Marina y José Cuauhtémoc, a diferencia de otros escritores que incluso les escriben una pequeña biografía “o luego hasta hacen todo un diagrama de cómo va ser cada capítulo y tienen muy claro cómo va ser todo; yo no tengo ni idea”. Por ello, se ve como alguien metiendose en un bosque “sin ningún sendero, sin ninguna brecha; yo simplemente camino y a ver a dónde llego, a ver qué descubro”.
      Arriaga señaló que hay una actividad que le ha ayudado en su escritura es la cacería, hay conexión entre ambas si se toma en cuenta que en la antigüedad “los cazadores narraban a los demás miembros de la tribu la expedición; con esas narraciones le enseñaban a los niños los secretos de la caza; con la mujer compartían el evento y las hacían partícipes de la aventura”. Hoy en día, “a mí me permite descubrir la naturaleza en su estado más puro; pero no de una manera contemplativa, como si fuera alguien ajeno a ella, sino de una manera activa”.
      Retomando el tema de su  nueva novela, puntualizó que después de más de dos décadas de tener la historia en su cabeza, ahora que la ha publicado no se siente liberado, “al contrario, ¡la extraño!”, porque para él un escritor no puede liberarse de su obra, es como un crío que comienza a hacer su vida, pero “nunca te liberas de tus hijos; simplemente tratas de acompañarlo lo más posible y hacer que crezca”.
      La buena respuesta que ha tenido su libro le genera satisfacción, pero es cauto al momento de lidiar con toda la retroalimentación, tanto buena como mala; asegura que el escritor debe seguir adelante pues “el compromiso es con la obra; yo tengo que contar mi historia lo mejor posible, todo lo demás que venga es accesorio”.
      Cada vez que saca un libro y lee las reseñas, aun las mejores, “ninguna de ellas, ¡ninguna, eh!, ninguno de esos comentarios positivos me va a llevar a escribir la próxima novela; entonces más vale que no me crea nada”, asevera al señalar que su propuesta es cada vez arriesgar, ir por una apuesta más alta que la anterior. De los lectores, dijo que espera le hagan el favor de leer Salvar el fuego y que se convierta también en una experiencia para ellos, “no solamente en una lectura”.

NTX/CTM/RML

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