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2019-11-23   02:02:17   CULTURA
LITORAL

ANTES Y DESPUÉS DE MARGARET ATWOOD

En la literatura canadiense hay un antes y un después de Margaret Atwood, porque ella le dio personalidad en el ámbito internacional. Se puede decir que ya existe un carácter canadiense en la literatura, algo que la identifica, gracias a la autora de una obra vasta, plural, que abarca prácticamente todos los géneros, pues tiene poesía, ensayo, novela y cuento. Sin duda, se trata de una autora que se ha merecido el Premio Nobel de Literatura desde hace varios años y no deberían tardar en dárselo.

En charla con Litoral, el novelista, cuentista, ensayista, editor y catedrático mexicano Hernán Lara Zavala señala que sin duda se trata de la escritora canadiense más importante por lo menos de los últimos 50 años, por la vastedad y la prolijidad de su obra, con muchas posibilidades de lectura en su trabajo, muy famosa en los últimos tiempos debido a la serie de televisión basada en la novela The Handmaid´s Tale (El cuento de la criada), de la canadiense, quien también intervino en la producción original.

Indica que esta obra es un buen ejemplo de lo que es capaz Atwood, una escritora muy pulcra y cuidadosa con el lenguaje, pero que igualmente es muy experimental, por lo que su forma de narrar no es sólo lineal, sino que rompe los esquemas y genera mundos muy complejos. Es una gran lectora y una mujer culta, por lo que en la novela mencionada hace una especie de continuación de 1984, de George Orwell, realiza un paso delante de este clásico de la literatura universal para advertirnos de los excesos de los autoritarismos, de los poderes omnímodos de cualquier signo.

Para entender mejor, la novela se sitúa en un mundo futuro, en un país en lo que fuera Estados Unidos, gobernado por una minoría que domina a una sociedad a partir de una represión teocrática, poder absoluto surgido a partir de una revuelta ecológica. Sin embargo, en esa sociedad, el personaje principal más que una criada es una esclava sexual, como muchas que hay y quien tiene como su más preciado valor, lo que le da integridad y humanidad, a sus ovarios, es decir a su poder de procreación.

Se trata de una distopía y no una utopía, aclara al continuar con su explicación, y que sube un escalón más en lo que Orwell trató de retratar y en lo que tuvo mucha razón. Actualmente vemos cómo regímenes autoritarios atacan a la prensa y cercan a la ciudadanía, a los movimientos sociales que reclaman mejores condiciones de vida.

Pero Atwood también es una defensora de lo canadiense, de su nación, así como de los derechos de la mujer, y en esta novela hace una defensa de ellas, pero no nada más, sino del significado ilustrado del ser humano. Además, se debe tener en cuenta que construir una distopía no es cualquier cosa, porque se debe tener en la mente muy claras las cosas: saber qué se va a denunciar, cómo se hará y la forma en que se hará creíble, que es lo más importante.

Su avance respecto a 1984 también está en las limitaciones que el Big Brother pone en el comportamiento, en las formas de vestir, en las limitaciones al lenguaje, en la censura a ciertas palabras y en el espionaje total a que somete a las personas, y además actualiza esa sociedad con tópicos contemporáneos, como por ejemplo la defensa de la protagonista de sus ovarios, lo que es un guiño a la terrible situación que se da en la actualidad, que es la renta de vientres para maternidad.

Margaret Atwood (Ottawa, Canadá, 18 de noviembre de 1939) es una autora tan completa y compleja, creadora de universos propios, metafísica, que se requerirían años de estudios para conocer por completo su literatura, en la que abarca muy profundos e inteligentes ensayos y una rica producción poética. En sus novelas, además, no se repite, cada una es diferente a la otra, destaca al anotar que para su gusto ella se ha merecido más el Nobel que Alice Munro, escritora también canadiense que ya lo recibió.

La mayor parte de sus protagonistas son mujeres, lo que le da un valor extra a considerar a su obra, hace hincapié Lara Zavala, al subrayar que su mayor aportación es haberle dado identidad a la literatura canadiense, algo que también logró Leonard Cohen, el poeta, músico y novelista fallecido en noviembre de 2016.

Respecto al compromiso con su país, recuerda que en su pequeña novela Surfacing (Resurgir, 1972), lo que hace es tratar de responder qué son los canadienses frente al mundo, cuál son sus características, reflexiona sobre el papel de su país en el concierto internacional, y sale al mercado literario en el momento en que es impulsada una política autonómica de la Canadá francesa, motivada a partir de la figura pro gala del presidente francés y héroe de la Segunda Guerra Mundial, Charles De Gaulle.

Sin dejar de recomendar la lectura de su poesía completa y de su obra ensayística, si es posible mejor directamente en inglés, menciona que otra de sus novelas, The Blind Assassin (El asesino ciego, 2000), es el tipo de temas y formas literarias que le gusta abordar a Margaret Atwood. En este caso es una pieza un tanto detectivesca, con un crimen por resolver, pero en la que no hay detective, las protagonistas son dos mujeres que deben desentrañar lo ocurrido.

PARA CERRAR

Margaret Atwood ha llevado a la literatura canadiense a un punto de no regreso, con una personalidad propia como también lo consiguió Cohen. Es una mujer muy culta, de infinidad de lecturas, lúcida; es una intelectual a la vieja usanza, es decir que no sólo tiene opiniones sobre temas políticos sino de la cultura en general, y en particular la literatura, con gran sabiduría, lo que es evidente en sus ensayos.

Lara Zavala, maestro en Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México y con estudios de posgrado en la Universidad de East Anglia, Inglaterra; ganador del Premio Orden por la Cultura Nacional 1996 otorgado por el Ministerio de la Cultura de la República de Cuba y el de la Real Academia Española 2010 por Península, península, por mencionar algunos, recomienda también leer su novela Alias Grace, la cual habla de la investigación sobre una posible asesina, pero aborda igualmente el tema de la posesión de una mujer sobre otra, pero en términos psicológicos, una especie de vampirismo.

Otro libro interesante suyo es Negociando con los muertos, de ensayos, en los que hace hablar a varios escritores sobre la escritura.

Margaret Atwood es una escritora multipremiada, entre cuyos reconocimientos sobresalen dos veces el Booker (2000, 2019) y el Governor´s (1966, 1985), el Príncipe de Asturias de las Letras (2008), Arthur C. Clark (1987), Hammett (2000), Canadian Booksellers (1977), Commonwealth Literary Prize (1987), Queen Elizabeth II Diamond Jubilee Medal (2012) y en 2017 el National Book Critics Circle Lifetime Achievement Award, el Premio Franz Kafka y el De la Paz del Comercio Librero Alemán.

NTX/RML/LIT19

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Margaret Atwood