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2020-01-02   20:59:18   CULTURA
El callejón de los libros

*El Callejón Paseo de la Condesa ubicado en el Centro Histórico es el lugar en donde un grupo de libreros realizan algo más allá del simple acto de vender libros: desde su perspectiva, dicho oficio es una manera de difundir la lectura y aportar elementos culturales a la sociedad mexicana

Por Evangelina del Toro

México, 2 de enero (Notimex).— Esta calle es un espacio en donde además de encontrar libros antiguos, actuales, raros o comunes, tendrás un acercamiento con su contenido a través de sus vendedores, quienes ofrecen un contacto más cálido que el existente, por ejemplo, en alguna gran librería comercial. 
      Este lugar no tiene nada parecido a un callejón como uno se podría imaginar, pues es un sitio público transformado por la literatura, llamado por los propios comerciantes como el "Paseo cultural" que fomenta la lectura. Dicho por los propios libreros que día a día trabajan en tal zona ubicada entre el Palacio de Minería y el Palacio Postal, este callejón de libros brinda una atención más personalizada, con precios accesibles, y para ellos representa su vida misma.
      Dentro del largo pasillo que conforma a dicho "Paseo cultural", se encuentra el librero Jesús Jiménez Estrada, mejor conocido como "Jiménez", quien ofrece libros especiales y distintos, pues sus portadas las transforma con base en el  contenido hallado en el interior del texto, a través de formas y dibujos que él imagina.
      El oficio de librero a Jesús Jiménez le fue legado a través de su padre, quien era empleado en una librería ubicada entre las calles de Palma y Donceles en el Centro Histórico de la Ciudad de México; asimismo, su progenitor fue especialista en libros de derecho, y tiempo después abrió su propio negocio en el mundo libresco.
      Transformar las portadas de los libros le nació como inquietud artística a la edad de 14 años, cuando uno de sus tíos le regaló un ejemplar que sólo tenía texto; “entonces empecé a hacer dibujos e iluminarlos: los fui pegando en el libro, hoja por hoja, lo empasté con una jerga, y cuando lo terminé, llegó un señor preguntándome si lo vendía, yo le dije que sí y me pagó 700 pesos por él".
      Fue así como empezó su afición por modificar los libros que hoy vende. “Hice el segundo y dije 'lo haré más horrible para que nadie se lo lleve', y bueno, que se lo vuelven a llevar... Actualmente sigo con dicha labor, llevo más de 40 años haciéndolo. He hecho la Biblia satánica y Los rituales, Las clavículas y muchos más. Tengo fotos de 200 libros, pero he realizado muchos más”.
      "Les pongo figuras raras, todos los quieren tocar, palpar, y preguntan de qué son y se enojan cuando les contesto que son de papel y cartón; me dicen "grosero", pero les replico que debieron haber preguntado: 'este libro tan horrible de qué trata', y pues ya les empiezo a platicar sobre él".

 

Verdaderos fans de la lectura y la cultura

En tanto, Jorge, quien durante 20 años ha vendido en el callejón, expuso que este espacio es “su vida”, porque debido a su enfermedad que con el tiempo se ha convertido en una patología en grado terminal, literalmente ha dejado sus años en el Callejón Paseo de la Condesa.
      "Yo era cliente de aquí, siempre hago esta broma: la gente que compra aquí, termina vendiendo libros... y así ha sido para la mayoría. Aquí, no es lo mismo que comprar en una librería, tanto por el precio como porque conocemos el libro, a los autores, desde filosofía, religión o política, y los de novedad. En una librería sólo te venden el libro y no hay ese contacto de platicar, por ejemplo".
      El Callejón Paseo de la Condesa, dijo, por su precio es la alternativa para quienes no puedan pagar los costos ofrecidos en las librerías de cualquier parte de la ciudad, así como para quienes incluso vayan a las librería de viejo en Donceles, pues tales espacios a pesar de contar con libros usados y nuevos, no pueden igualar los precios que aquí se ofertan.
      Para Héctor Pérez, quien lleva más de 10 años ofreciendo libros, el callejón es un lugar privilegiado que convive con monumentos arquitectónicos en el centro cultural más importante del país, ciudad a la que Alexander von Humboldt bautizó como la "Ciudad de los palacios".
      Comentó que a diferencia de la atención que se brinda en las librerías de las grandes cadenas comerciales, él se esfuerza en destacar los detalles de cada texto, sean actuales, viejos o antiguos, y pese a que ahora se cuenta con libros digitales, según el librero Pérez el tener uno físico es diferente; “tener un libro es platicar con un amigo”.

NTX/EDT/AGO/MBS

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