Fotorreportaje

Preparar el último adiós

Rafael Nava es embalsamador, trabaja en la funeraria Ermita, ubicada en Iztapalapa, la alcaldía con más personas infectadas por COVID-19, en la Ciudad de México. Para enfrentar la pandemia, ha tenido que adaptarse a las nuevas condiciones de trabajo: desinfectar constantemente capillas y carrozas, así como usar trajes protectores y cubrebocas.

Los cadáveres, víctimas de la pandemia de coronavirus, se lavan, sanitizan y se entregan en ataúdes metálicos para evitar contagios. Aunado a lo anterior, el desabasto de bolsas para resguardar los cadáveres ha llevado a las funerarias a adquirirlas a precios elevados, sin embargo, no contar con ellas pone el riesgo la seguridad de trabajadores y clientes.


Texto y fotografía: Paola Hidalgo